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PRECIOS DE MONTERIAS



* CONEJO 15 € Pieza + almuerzo mata cuelga.
* FAISAN 16 € Pieza + almuerzo mata cuelga.
* PERDIZ 15 € Pieza + almuerzo mata cuelga.

Solo grupos de 5 a 6 personas.........a partir de Octubre.
Agosto media beda.

*PALOMA, TORTOLA y PERDIZ
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CODORNIZ 300 € por persona + almuerzo sin cupo.

ESPERAS
Desde 300 € a 2.000 € segun troféo.

MONTERIAS
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CORZO de 600 € a 2.500 € segun trofeo.
MUFLON de 600 € a 2.500 € segun trofeo.
GAMO de 600 € a 2.500 € segun trofeo.

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Ciervo


FICHA TÉCNICA:
Orden: Artiodactilos
Familia: Cérvidos
Género: Cervus
Especie: Cervus elaphus
Subespecies: Cervus elaphus bolivari (el más común en la península ibérica) y Cervus elaphus hispanicus (Limitado a la zona baja del Guadalquivir)
Longitud: de 160 a 250 cm.
Peso: Machos entre 150 y 200 Kg. Hembras entre 75 y 125 Kg.


                                                                                     
                          DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE
El ciervo o venado es un animal esbelto, robusto, bien conformado y de porte majestuoso y altivo. Su corpulencia puede variar de modo considerable, siendo la hembra bastante más pequeña que el macho, del que difiere también por el color del manto. es muy tímido y miedoso, y no muy astuto ni inteligente. El ciervo que conocemos nosotros es una especie muy antigua, de modo que se estima que hace unos 400.000 años tanto el ciervo como su cornamenta comenzaron a configurarse con sus actuales características, aun cuando en los años posteriores evolucionó la forma de la cuerna hasta hacerse más compleja en la corona de puntas que caracteriza a los machos adultos. El ciervo es más activo durante el amanecer y atardecer, siendo su periodo de menos actividad el centro del día. Es una especie marcadamente errática, de forma que raramente pasa más de un día en un mismo lugar, sin molestarse nunca en preparar un encame. El macho suele vivir en solitario, mientras que las hembras, junto con los ejemplares más jóvenes, se organizan en rebaños que pueden ir desde 3 ó 4 ejemplares a más de 20, normalmente dirigidos por una hembra experimentada, que coordina el rebaño manteniendo una rígida jerarquía en la que participan tan solo las hembras más adultas. Este rebaño matriarcal posee un territorio de verano y otro de invierno y ambos son defendidos de la intrusión de otros grupos.

En su desplazamiento, los rebaños (Castells y Mayo, 1993) adoptan una ordenación lineal que en los grupos de hembras está encabezado por la hembra adulta dominante, seguida del resto, que se sitúan en función de la edad; mientras que en el período de celo el grupo está cerrado por el macho dominante, posiblemente con la función de mantener reunido el grupo.

Se han descrito (Ángel Cabrera, 1911) dos subespecies de ciervos en la península ibérica: el Cervus elaphus hispanicus, circunscrito casi exclusivamente a las Marismas del Guadalquivir y el C. e. bolivari, que ocupa el resto de la península ibérica. Ambas razas presentan la singularidad respecto del prototipo europeo de carecer de largas crines colgadas del cuello (J.L. Rodríguez, 1993).

Grado de amenaza: especie cinegética en España, por lo que no se encuentra en peligro.

                                 DATOS DE LA ESPECIE

 - Longevidad: Un máximo de 20 años, aun cuando la media en torno a los 10 años
- Berrea y celo: Septiembre-octubre (final del verano). En esta época, que se puede prolongar durante aproximadamente un mes, el macho se muestra en extremo egoísta: no piensa más que en su apetencia sexual, olvidándose incluso de comer, por lo que puede perder muchos kilos, entregándose a duros combates con otros machos contendientes, en defensa de su harén o territorio, tratando en algunos momentos a las hembras con violencia. A diferencia del macho la hembra de ciervo, durante todo el año, incluida la época de celo, tiene como principal ocupación conseguir alimento y solo reposa, normalmente pocas horas, en el corto período de tiempo que transcurre entre la ovulación y la cópula.

- Gestación: Unos 8 meses.

- Época de parto: De mayo a julio.

- Duración del parto: Muy rápido, apenas 10 minutos.

- Número de crías por camada: Una. Excepcionalmente dos, que tienen lugar con un intervalo mínimo de dos años, de modo que la hembra que cría un año no lo hace el siguiente. Se estima que el índice reproductor medio es del 0,44 cría/hembra.

- Duración de la lactancia: Exclusivamente leche materna durante unos 3 meses. A partir del 4º mes de vida continúa alternando la leche con alimento sólido. Durante el primer año de vida de la cría y parte del segundo, hasta que la madre no entran en un nuevo celo la cría acompaña a la madre, Posteriormente las hembras suelen mantenerse en el mismo territorio que la madre, mientras que los machos jóvenes se desplazan en busca de nuevos territorios, efectuando desplazamientos en torno a los 20 Kms.

- Madurez sexual: La hembra a los 2 ó 3 años. Los machos a los 3 aunque con difíciles posibilidades de copular.

- Alimentación: Fitófago puro. Como pasto prefiere gramíneas y hierbas, mientras que en el otoño busca las bellotas para acumular grasas para prepararse para el invierno. Esta dieta básica se complementa con otras, así en la Sierra de Baza, está muy marcada por el territorio, de modo que mientras que en la zona Nevado-Filábride se completa básicamente con leguminosas como el aznacho, en la zona Alpujárride se completa con romeros y labiadas

- Huellas: En sus huellas se marcan perfectamente dos pezuñas de unos 6-7 x 8 cms. en el macho y 4-5 x 6 cms. en la hembra. La huella del pie delantero es más abierta que la de la parte posterior. La huella de la hembra es más afilada que la del macho.

- Excrementos: Cilíndricos con un extremo redondeado o ligeramente cóncavo y el otro a menudo acabado en punta. Miden 20-25 x 13-18 mm. Son negros brillantes cuando están frescos y se vuelven más pardos al secarse.

- Dimorfismo sexual: Muy acentuado. La hembra carece de cuernos en todas las etapas de su vida, siendo el macho el único que tiene cornamenta. El tamaño de los cuernos no va a depender exclusivamente de la edad, de modo que la edad de un ciervo macho no va poder determinarse por su cornamenta (sí puede hacerse con rigor por los dientes), ya que el tamaño de los cuernos depende de otros factores como la herencia biológica, vigor del ejemplar, estado de salud y alimentación del animal. No obstante y con carácter genérico se estima que el tamaño de la cuerna y número de puntas va aumentando con los años, hasta llegar a un óptimo en torno a los 11-12 años, aunque variable según las poblaciones, que comienza a disminuir en tamaño y calidad. La primera cuerna de un animal macho de un año suele consistir en las típicas varas, es decir, no tiene ramificaciones, de aquí toma el nombre de vareto, siendo su longitud en torno a los 60 cms, aun cuando se han citado casos excepcionales de ramificaciones en ejemplares de solo un año con hasta ocho puntas, que es la cuerna típica del segundo año, siendo típicas de los ejemplares entre 3 y 4 años las cuernas con doce puntas, alcanzando su máximo desarrollo en la madurez de su vida, que se estima es entre los 7 y 9 años aproximadamente.


Detalle de la cabeza de una hembra adulta, en la que se aprecia la total ausencia de cuernos
Detalle de la cabeza de un macho tras los primeras días del desmogue, apreciándose como los cuernos comienzan a nacer. En esta fase de la vida del animal puede confundirse, a lo lejos, con una hembra, al dar la apariencia de carecer de cuernos.
- Cornamenta del macho: En torno a la cuerna del ciervo hay toda una cultura de conocimientos y datos. Posiblemente sea la parte de un animal más estudiada del planeta. Con una reglamentación muy rigurosa de esta pieza como trofeo y todo un léxico en torno a la misma. Cada una de las partes de la cuerna reciben las denominaciones que pasan a describirse en la siguiente imagen:

DENOMINACIONES QUE RECIBE LAS DIFERENTES PARTES DEL CUERNO




Además y en función de tamaño y características de la cuerna, recibe ésta los siguientes nombres:

 - Vareto: Dos astas rectas verticales con una sola punta.
 - Horquillón: Cuando presenta dos puntas por cuerna.

Otras palabras relacionados con la cuerna son:

- Escoda: Cuando salen los cuernos aparecen cubiertos de una capa muy débil y delicada conocida como terciopelo, que los ciervos eliminan restregándose en los árboles y arbustos, a lo que se denomina escoda.

- Escodadero: El lugar de escoda.

- Desmogue: La caída natural de la cuerna del macho se produce todos los años a final de invierno o principios de primavera.

El tamaño de la cuerna de los ciervos refleja su fertilidad

Un reciente estudio de la cuerna de los ciervos efectuado por un equipo de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, 2005) ha permitido realizar dos hallazgos sorprendentes. En primer lugar, han descubierto que el tamaño y la complejidad de la cornamenta de los ciervos guardan una relación directamente proporcional con su fertilidad. Al mismo tiempo, han conseguido determinar por vez primera qué factores determinan la fertilidad en los machos de ciervo: el número de espermatozoides producidos y la velocidad a la que éstos nadan, indicadores probablemente extrapolables a otras especies de machos de mamíferos, incluidos los humanos.

Los dos hallazgos se enmarcan en un proyecto de investigación sobre reproducción en poblaciones de ciervo ibérico dirigido por los investigadores del CSIC Montserrat Gomendio y Eduardo Roldán, ambos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), en Madrid, y Julián Garde, del Instituto de Investigaciones en Recursos Cinegéticos (centro mixto del CSIC, Universidad de Castilla La Mancha y Junta de Comunidades de Castilla La Mancha), en Ciudad Real. Las conclusiones de su trabajo acaban de protagonizar sendos artículos en Biology of Reproduction y Proceedings of the Royal Society of London (Biological Sciences).

Hasta ahora sólo se estimaba el tamaño de la cuerna de los machos de ciervo como un arma, por la ventaja que puede representar a la hora de pelear con un rival de su misma especie por defender un harén de hembras. Pero los investigadores del CSIC han probado que tiene además una función de señalización para las hembras, a las que ofrece información de importancia sobre la fertilidad del macho.

En concreto, los investigadores han comprobado que cuanto más grande y más compleja es la cornamenta, es decir, cuantas más ramificaciones y más puntas tiene, mayor es su fertilidad. El tamaño y la complejidad de la cuerna refleja precisamente aquellas características que determinan la fertilidad de los machos, es decir, el número de espermatozoides y la velocidad a la que estos nadan. A partir de este dato constatado, los científicos del CSIC proponen que esta información sobre la fertilidad de los machos podría ser percibida de algún modo por las hembras, y utilizada además para elegir con qué macho aparearse, desmarcándose así de la hipótesis tradicional de que sólo los ejemplares que vencen en las peleas logran el apareamiento con las hembras.

                                                         HUELLA


             En sus huellas se marcan perfectamente dos pezuñas de unos 6-7 x 8 cms.
        en el macho y 4-5 x 6 cms. en la hembra. La huella del pie delantero (arriba)
              es más abierta que la de la parte posterior. La huella de la hembra
                             (en la imagen) es más afilada que la del macho.

OTROS RASTROS


Daños ocasionados en los árboles al rozar la cuerna



Típicos daños ocasionados por el ciervo en un almendro al desgajar las
ramas para comerse el fruto. Este tipo de daño es habitual al final del
verano, cuando la almendra ha alcanzado la maduración y escasea
 el alimento por agostamiento de los prados naturales y hierbas.


Excrementos de un macho. Son mas grandes y alargados que los de la hembra.


Excrementos de una hembra sobre un enebro rastrero, lo que permite
 tener una idea de su tamaño. Son mas pequeños y redoendados que los del macho.

Perdiz


FICHA TÉCNICA
Orden: Galliformes
Familia: Phasisnidae
Especie: Alectoris rufa
Longevidad: pueden vivir hasta 6 años.
Peso: 450 gramos aproximadamente.
Envergadura: con las alas abiertas pueden medir alrededor de 53 cm.
Longitud: 33 cm. aproximadamente.


DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

Es una gallinácea algo más robusta que una paloma. El pico y las patas son de color rojo (de ahí su nombre) y en la cabeza luce un anillo ocular rojo y una banda de color negro que va desde el cuello hasta la franja ocular. Su garganta es blanca y el pecho azulado. Su plumaje dorsal es de color pardo, presentando unos flancos de colores pardos, negros y grises, que le ayudan a camuflarse por el suelo. Los inmaduros tienen un color más apagado.
Su hábitat está asociado a zonas de escasa vegetación, zonas de monte bajo de tipo mediterráneo. Suele ubicarse cerca de zonas de cultivo. En la provincia de Granada “Se encuentra en una gran cantidad de biotopos, desde el piso termo al oromediterráneo; solo evita las vegas y algunas formaciones de pinos. No se observa clara diferencia por la orientación de las laderas que habita. Las máximas densidades relativas se alcanzan en el matorral-pastizal del piso mesomediterráneo” (Juan M. Pleguezuelos 1992).
La alimentación de la perdiz roja es variada, come hojas, brotes, bayas, semillas e incluso insectos. Es un ave muy bien adaptada a la falta de agua, que aguanta grandes periodos de tiempo sin beber con el solo líquido que le proporciona su alimentación. Con respecto a su alimentación natural, un estudio llevado a cabo por Vizen y Piñero (1977) en el sureste de Portugal y Extremadura indica que las semillas y frutos constituyen la mayor parte de su dieta (60%); raíces (15%), tallos y hojas (22%) completan la materia vegetal ingerida, en tanto la materia animal alcanza sólo el 3%. Lógicamente estas proporciones se modifican a lo largo del año, en función de la disponibilidad natural de alimentos. En pollos, Rueda (1986) determinó que el consumo de invertebrados es muy alto durante la primera semana edad y disminuye rápidamente (80,5; 68,9 y 50,9% para la 1ª, 2ª y 3ª semana, respectivamente), indicando mayores necesidades de proteína en los primeros días de vida.
El nido de la perdiz está ubicado generalmente en el suelo, cubierto de hojas y arbustos. La puesta tiene lugar de Abril a Junio y suelen poner de diez a diecisiete huevos. La incubación la realiza la hembra durante tres semanas, siendo los pollos nidífugos, es decir, que abandonarán el nido nada más nacer, pudiendo alimentarse por si mismos, aunque necesitarán la guía y protección de la hembra durante algún tiempo. Suele suceder que una hembra realiza dos puestas, en cuyo caso el macho colabora incubando el otro nido. El perdigón nace cubierto de un plumón de color terroso absolutamente mimético, a las 4 semanas es mudado pudiendo ya volar; las plumas definitivas las alcanzan a los 3 meses. Los machos presentan unos característicos espolones.
En la fase no reproductora se agrupan en bandas de 15 a 30 individuos, entre adultos y pollos del año; de 4 a 6 machos solteros o viudos; aunque también puede haber machos solitarios.
El vuelo de la perdiz es enérgico y rápido, suele permanecer en el suelo, hasta que al más mínimo peligro, sale batiendo las alas fuertemente y sin elevarse mucho del suelo, realizando un desplazamiento de unos cien metros buscado una zona más segura.
Su reclamo es muy característico. Sólo canta el macho; emitiendo un sonido repetitivo, como un chasquido “chac-chac-chaac” que se repite a intervalos. Al comenzar el invierno, los machos comienzan a emitir su reclamo con bastante frecuencia para atraer a las hembras y para delimitar su territorio.
La perdiz tiene entre otros enemigos naturales a las aves de presa; de ahí que se siempre que puede recurre al camuflaje de su plumaje para evitar ser detectada.


Conejo


FICHA TÉCNICA

Orden: Lagomorfos
Familia: Leporidos
Género: Oryctolagus
Especie: Oryctolagus cuniculus (Linnaeus, 1758)
Subespecies presentes: .Una sola especie en la Península Ibérica. Aun cuando otros estudios taxonómicos más recientes consideran la presencia de 2 subespecies: la Oryctolagus cuniculus algirus, con presencia limitada a Galicia, Portugal y la mitad del suroeste peninsular, y es de tamaño corporal algo más pequeño que la otra especie, la Oryctolagus cuniculus cuniculus, que ocupa el resto del territorio peninsular, subespecies de la que se considera proceden todas las razas de conejo doméstico. Longitud del cuerpo: entre 40 y 45 cm.
Longitud de la cola: de 4 a 6 cm. Longitud de las orejas: De 7,5 a 9 cm.
Alzada a la cruz: De 15 a 20 cm.
Peso: De 900 a 1.500 gramos. Status de la especie: Especie cinegética que no se encuentra amenazada, ni en peligro.


DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE
Popular mamífero de mediano tamaño, pelo suave y corto, orejas largas y rabo corto, es una especie fundamentalmente crepuscular y nocturna que constituye pieza clave en nuestra fauna y que hasta 1912 (J. W. Gridley) se incluía dentro de los roedores, por su similitud con los mismos, si bien a partir de esta fecha se incluyó taxonómicamente dentro del grupo de los lagomorfos, al ser evidentes las diferencias ente uno y otro orden: los roedores tienen un par de incisivos en la mandíbula superior que encajan perfectamente con el par correspondiente de la mandíbula inferior; mientras que los lagomorfos tienen más desarrollados los dientes de la mandíbula superior que no encajan con los de la inferior (de aquí que se llame a este tipo de dientes tan característicos de la especie como “dientes de conejo”).
El conejo es una especie muy antigua, de modo que por los estudios fósiles se ha podido determinar que antes de la última glaciación abundaban en una amplia zona de Europa, que incluía a países como Francia, Bélgica, Alemania o la isla de Gran Bretaña. El posterior enfriamiento del continente los fue desplazando hasta el sur, quedando acantonados en la Península Ibérica y Norte de África, de donde volvió a extenderse hasta el norte. En el S. III los romanos los llevaron a Italia, pero en el S. XVI todavía no existían en Alemania, aunque sí han sido citados en algunos conventos, como animales de corral de las comunidades religiosas. En la antigüedad España tenía fama como país de conejos, hasta el punto de que se considera que el nombre de Hispania, de origen fenicio y del que procede la palabra España, deriva del nombre de este animal. Cátulo, llamaba a esta península “Cuniculosa Celtiberia” y en las monedas hispanorromanas de Adriano el conejo figuraba como uno de los símbolos de Iberia (W.G. Foster, 1972). Otra cita histórica curiosa nos viene de la mano de Estrabón, el que refiere la introducción de Hurones en las islas Baleares, para combatir a los conejos que allí proliferaban, tras fracasar las mismas tropas romanas en su exterminio.
El conejo es una de las llamadas especies claves o esenciales de la cadena trófica de la fauna ibérica, de modo que se ha estimado que en mayor o menor medida dependen de él unas cuarenta especies, por lo que se ha considerado a este animal como una especie básica en el conjunto de las especies que integran la fauna del bosque mediterráneo, lo que supone que su desaparición o disminución puede afectar directa o indirectamente a las especies que dependen de él como alimento, tales como el grupo de los carnívoros, sin excepción, aves como las medianas y grandes rapaces diurnas y nocturnas o a reptiles como la culebra bastarda o la de herradura o el lagarto ocelado, además del jabalí y del erizo (Erinaceus europaeus).
Una de las características más importantes del conejo, es la de su extraordinaria fecundidad y capacidad para reproducirse. De modo que se ha calculado que la descendencia de una sola pareja, que no tenga interferencias negativas para su desarrollo, puede alcanzar la increíble cifra de 1.848 individuos (W. G. Foster, 1972). A los tres años de su introducción y debido a que el conejo no tenía en ese continente depredadores naturales, los descendientes de aquellos conejos eran ya 14.000.000 de individuos. Desde entonces su población fue en aumento y aun cuando se idearon todo tipo de métodos para combatirlo, incluida la introducción de zorros pero éstos, lejos de solventar el problema crearon una nueva problemática ecológica, al desentenderse de los ágiles y escurridizos conejos y por el contrario afanarse en otras especies más incautas como ocurrió con los marsupiales, que no estaban habituados a la presencia de depredadores, por lo que el efecto aún fue más nocivo y dañino. En estos momentos la población australiana de conejos se estima en unos 300 millones, con graves incidencias en el resto del ecosistema. Donde sí ha tenido la población de conejos una importante reducción ha sido en el viejo continente, siendo en el año 1952 cuando un medicó francés, el tristemente famoso Doctor Armand Delille, inoculó el virus de la mixomatosis a unos conejos que al parecer producían daños en sus viñedos, transmitiéndose el virus de unos ejemplares a otros por los mosquitos y las pulgas de los propios animales. La enfermedad que se creo es de tal virulencia que se extendió rápidamente por toda Europa, detectándose su presencia en el norte de España en el año 1953 y en el sur en el año 1959. Tal fue la mortalidad que ocasionó la mixomatosis que en algunas comarcas murieron entre el 95 y el 100 por ciento de la población de conejos (M. Delibes de Castro, 2001).

DATOS DE LA ESPECIE

Longevidad: Entre 3 y 4 años en libertad, mientras que en cautividad puede alcanzar de 6 a 8 años de vida.
Celo: Tiene lugar a lo largo de todo el año, aun cuando los periodos de celo se solapa con los períodos de máxima abundancia de alimento, de modo que la disponibilidad de comida es lo que va a condicionar más la reproducción del animal.
Gestación: La gestación dura de 28 a 33 días.
Época de parto: Son posibles de 5 a 7 partos al año, excepcionalmente hasta 11, siendo lo habitual 2 ó 4 camadas al año que se producen dentro de madrigueras, constituidas por túneles de hasta 40 metros de longitud, llamado vivar, que cuenta con varias bocas. Este vivar exclusivamente es ocupado por las hembras de mayor rango social, mientras que el resto de hembras de la colonia lo hacen en túneles más pequeños llamados gazaperas, de 1 a 4 metros de profundidad, que acaban en una cámara ciega. Tanto los vivar como las gazaperas son tapizadas con vegetación y pelo del conejo, amamantando a los gazapos tan solo durante unos 15 minutos al día, siempre por la noche. Tras amamantar a los conejos la madre abandona la madriguera y deja tapada la boca con tierra para proteger a los gazapos de los depredadores.
Parto: De 3 a 9 crías por camada, normalmente 4 ó 5, que pesan al nacer unos 40- 50 gramos y que nacen con los ojos cerrados, los que mantienen así hasta el décimo día.
Duración de la lactancia: Las crías son amantadas durante unos 25 ó 30 días exclusivamente con leche, pudiendo comenzar a digerir alimento sólido a los 20/21 días, en que son autosuficientes, abandonando la madriguera a los 35 ó 40 días, aunque permanecen en la zona de cría (filopatria) en un radio de 200 a 500 metros .
Madurez sexual: Alcanzan la madurez sexual entre los 4 y 7 meses. Antes cuanto mejor alimentado esté el conejo. Se considera que un conejo es adulto a partir de los 8 ó 9 meses, cuando pesa unos 900 gramos.
Alimentación: El conejo se alimenta básicamente de plantas herbáceas y gramíneas, raíces y bulbos, además de cortezas de plantas leñosas y frutos silvestres y de las huertas. Muy curiosa dentro de la etología del conejo es la producción por el animal de unos excrementos esféricos y húmedos recubiertos de mucus que son reingeridos, tomados directamente del mismo ano, sin masticar, ricos en vitamina B12 y microflora, necesarios para la digestión de la celulosa. La microflora intestinal no se transmite congénitamente y los jóvenes tienen que adquirirla ingiriendo excrementos de su madre, si no lo hacen mueren al poco tiempo, entre convulsiones (Castells y Mayo, 1993).
Hábitats: El conejo encuentra su óptimo en el monte y bosque mediterráneo, siendo una especie característica del mismo, aun cuando podemos localizarlo en una gran amplitud de hábitats que van desde las zonas semiáridas del sureste peninsular hasta la media montaña. Estando más o menos presentes en todo el territorio de España, incluidas sus islas, si bien la mayor densidad la alcanza en el cuadrante suroccidental, coincidiendo con la mayor presencia de carnívoros que se alimentan de él. Básico para su ecología es que la textura del terreno les permita excavar madrigueras. La presencia de agua no es condicionante de su presencia, al poder obtenerla de las plantas y hierbas que come.
Huellas: Aun cuando las patas cuentan con cinco dedos y uñas excavadoras, la abundante pilosidad que las cubre impide su marca nítida la que presenta no obstante un característico e inconfundible aspecto, que se aprecia en las imágenes se reproducen en las fotografías laterales de esta ficha. La huella de la pata posterior es ligeramente mayor que la del anterior; además, cuando apoya o marca el talón, lo hace para avisar a otros congéneres en situaciones de peligro, deja marcada una línea longitudinal. Aun cuando la huella de conejo puede confundirse con la de la liebre, el análisis en conjunto de uno y otro rastro, particularmente cuando van en carrera y la marca es sobre terreno blando o nieve, es fácil de diferenciar en cuanto que mientras que el conejo deja un curioso rastro en forma de Y la libre tiene forma de L (pueden verse imágenes comparativas).
Excrementos: Los excrementos de conejo tienen un característico e inconfundible aspecto esférico de 1 cm. de diámetro, siendo su color oscuro, aunque más o menos variable, dependiendo de los alimentos consumidos y va desde un color grisáceo hasta el negro, pasando por tonos marrones. Es de menor tamaño que la liebre. Muy característicos son los cagarruteros del conejo donde acumulan los excrementos de varios ejemplares de una misma colonia en grandes depósitos, que pueden alcanzar un tamaño considerable.
Otros rastros: Son muy variados y entre ellos podemos destacar los siguientes:

                   1. Al comer la hierba y ramas jóvenes, la cortan o siegan con los incisivos superiores, sin producir desgarros, mientras que las ramas aparecen desgajadas por la base nferior.
                    2. Al roer la corteza de los árboles, marca una mordedura profunda en sentido transversal al tronco.
                    3. Las madrigueras (vivar y gazaperas) del conejo son muy características. La liebre no las construye, en cuanto se encama entre la propia vegetación.
                    4. La excavaciones, que son pequeños movimientos de tierra de unos pocos centímetros de profundidad, sin finalidad aparente, son otro típico rastro del conejo silvestre o de monte.
Dimorfismo sexual: No apreciable por métodos normales a simple vista, sin contacto manual con el animal.
Enemigos naturales: Es pieza básica o clave para una gran variedad de animales de la fauna mediterránea que van desde el grupo de los carnívoros, sin excepción., a aves como las medianas y grandes rapaces diurnas y nocturnas o a reptiles como la culebra bastarda o la de herradura o el lagarto ocelado. Muy vulnerables a los depredadores son los gazapos.

HUELLAS

 

Huella sobre lodo. Han quedado marcados los pelos que cubren los dedos y plantas. Casas de D. Diego. Marzo-2004


Huella de conejo sobre nieve. Deja marcado un rastro en forma de Y, mientras que la de la liebre es en forma de L. Cortijo de Santaolalla. Enero-2004.


Huella de liebre sobre nieve. Deja marcado un rastro en forma de L, mientras que la de la conejo es en forma de Y. Calar de Casa Heredia. Enero-2004.

OTROS RASTROS:


Excrementos de conejo adulto en el característico cagarrutero, con excrementos de diferentes tipos. Su tamaño es ligeramente inferior a 1 cm. Cortijo de Santaolalla. Enero-2004



Excrementos de gazapo o conejo joven. Su tamaño es menor que los del adulto, aun cuando conservan la misma forma esférica. Cortijo de Sataolalla. Enero-2004

 


Excavadura de conejo. Se diferencia con la de tejón en que en ésta última pueden apreciarse los arañazos de las uñas del tejón en la tierra al efectuar la excavadura (apreciables en la imagen de la ficha del tejon), de notorio mayor tamaño en el tejón que en el conejo, por las grandes uñas que posee el tejón.


Entrada a un vivar de conejos.