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Jabalí


FICHA TÉCNICA
Orden: Artiodactilos S.O. Suiformes
Familia: Suidae
Género: Sus
Especie: Sus scofra
Subespecies presentes: Sus scofra castilianus (Thomas, 1912) y Sus scofra baeticus (Thomas, 1912)
Longitud del cuerpo: 120 cm.
Longitud de la cola: 22 cm.
Alzada a la cruz: 65 cm.
Peso: Los machos entre 70 y 90 kgs., las hembras entre 40 y 65 kgs. Ocasionalmente incluso 150 kgs.
Grado de amenaza: especie cinegética en España, por lo que no se encuentra en peligro, ni amenazada.
DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE
  En la península ibérica se localizan dos subespecies que se diferencian por el     pelaje:
  El Sus scofra castilianus, en el que el pelaje está integrado por cerdas y borra.
- El Sus scofra baeticus, que es el que se localiza en nuestra zona, en el que el pelaje es solo cerdas.

El jabalí es un mamífero de tamaño mediano provisto de una cabeza grande y alargada, en la que destacan unos ojos muy pequeños. El cuello es grueso y las patas son muy cortas, lo que acentúa aún más su rechoncho cuerpo, en el que es mayor la altura de los cuartos delanteros que los traseros, a diferencia del cerdo doméstico, que por evolución genética ha desarrollado más la parte posterior de su cuerpo, donde se localizan las piezas que alcanzan más valor en el mercado de las carnes.

Aunque de mala vista ésta está compensada con un importante desarrollo del olfato y del oído. El olfato es un sentido muy desarrollado, de modo que le permite detectar alimento o enemigos a más de 100 metros de distancia, localizar trufas y otros vegetales y animales bajo tierra. El oído está también muy desarrollado y puede captar sonidos imperceptibles para el oído humano.

Sus pelos son gruesos y negros midiendo entre 10 y 13 cm en la cruz y unos 16 cm en la punta de la cola. El color de la capa o pelo es muy variable y va ir desde colores grisáceos a negro oscuro, pasando por colores rojizos y marrones. Las patas y el contorno del hocico son más negras que el resto del cuerpo. La crin que recorre el lomo a partir de la frente, se eriza en caso de cólera. El cambio de pelo tiene lugar hacia mayo o junio, aunque la hembra con crías muda más tarde. En verano las cerdas son más cortas.

Las crías, que nacen con unas características rayas longitudinales a lo largo del cuerpo, lo que les ha dado el nombre de rayones, posteriormente desaparecen a lo largo de los primeros meses de vida y su pelaje se oscurece, pasando del rojo (bermejo) en los primeros meses, al marrón y negro en los ejemplares adultos.
Muy sociable, no es territorialista, y se desplaza en grupos matriarcales, normalmente de tres a cinco animales formados por hembras y sus crías, aun cuando nosotros hemos llegado a ver grupos superiores a los veinte individuos. La jabalina (hembra del jabalí) dominante es la de mayor edad y tamaño. Los jóvenes machos de un año, llamados bermejos, viven en la periferia del grupo. Exceptuando el período de celo, los machos en edad reproductora son más bien solitarios, aun cuando los individuos mayores suele ir acompañados por un macho más joven conocido como el escudero.

El jabalí durante el día es normalmente sedentario, pero durante la noche puede recorrer distancias considerables, que pueden ir desde los 2 a 14 Km. por noche, normalmente al paso cruzado o al trote ligero (J. Reichholf, 1995), mientras que en las huidas pueden practicar un vivo galope, que sin embargo solo pueden mantener durante un corto periodo de tiempo.

En el bosque, utiliza casi siempre los mismos pasajes para sus correrías, pero en el caso de las hembras preñadas o con crías, se vuelven más sedentarias.

Durante el período de celo, de noviembre a enero, el jabalí macho busca hembras receptivas de un modo tan activo que a veces llega a olvidarse de su propia alimentación. En cuanto encuentra una piara, comienza expulsando a los jóvenes del año anterior. En caso necesario, lucha contra sus rivales para conquistar a las jabalinas, generalmente dos o tres, pero en ocasiones hasta ocho.

Los baños de barro desempeñan un importante papel en la ecología de la especie, considerándose que tienen varias funciones. Así: aseguran su regulación térmica, en cuanto que el jabalí no suda al tener las glándulas sudoríparas atrofiadas. De igual modo se ha considerado que los baños de barro tienen un importante papel en las relaciones sociales de la especie e incluso se ha descrito un papel en la selección sexual, de modo que si mientras en el verano usan las bañas de barro todos los jabalíes, sin distinciones de sexo ni edad, durante la época de celo parecen reservadas casi exclusivamente a los machos adultos, de modo que se ha considerado (Pedro Fernández-Llario, 2004), que estos baños pueden estar ligados a la persistencia de los olores corporales sobre un sustrato estable como el que el que proporciona una capa de barro adherida al pelo, sin olvidar las funciones de marca territorialista o incluso sanitarias que tienen para la especie los baños en barro.

El jabalí se adapta a todo tipo de hábitats siempre que disponga de una mínima cobertura y alimento, aunque prefiere los lugares con una vegetación alta donde poder camuflarse y abunde el agua para beber y revolcarse en el lodo y barro. Sus hábitats predilectos son los encinares y los macizos forestales caducifolios o mixtos, sobre todo si están poco visitados y su nivel inferior es rico en maleza, zarzas y espinos donde pueda revolcarse en seco y al abrigo del viento. Pero también se le encuentra en el matorral mediterráneo (maquia) y marismas, sin desdeñar las áreas de cultivo, siempre que mantengan una mínima cobertura de arbolado o arbustos donde protegerse. En caso necesario, nada bien y durante mucho tiempo. Soporta fácilmente los rigores del invierno gracias a su pelaje y dura capa de piel lo que le permite permanecer en invierno en la zona de alta-media montaña sin mayores problemas que los derivados de la falta de alimentos.


DATOS DE LA ESPECIE

- Longevidad: Puede alcanzar los 20 años de edad en cautividad, pero lo normal es que en libertad sea de unos 10 ó 12 años como máximo.

- Celo: Noviembre y diciembre, periodo en el que los machos luchan entre sí, asentándose terribles dentelladas. El celo de las hembras tiene lugar una sola vez al año y dura unos 23 días.
- Gestación: La gestación suele durar tres meses, tres semanas y tres días. Poco antes del parto, generalmente sincronizado en las hembras de un mismo grupo, cada hembra gestante se aísla al abrigo de un árbol o de un matorral tupido y prepara una cama en forma de caldera, a veces tapizada de vegetales, llamada nido. Una joven jabalina da a luz a tres o cuatro jabatos. Mientras que una de mayor edad y tamaño suele tener, por término medio, seis crías frágiles casi imberbes.

- Época de parto: De febrero a mediados de abril.

- Parto: La hembra suele formar una gran cama con hierba y otros vegetales en los que da a luz. Aunque lo normal es un solo parto, excepcionalmente puede tener dos camadas, una en primavera y otra en otoño (J. Reichholf, 1995)

  
- Número de crías por camada. De 1 a 6, pero normalmente de 4 a 5 ejemplares.

- Duración de la lactancia: Las crías nacen con un peso que puede ir de unos 600 gramos a poco más de un kilogramo, con los ojos abiertos y ocho dientes (Castells y Mayo, 1993). Permaneciendo encamados durante la primera semana. A partir de la segunda semana ya siguen a la madre, alternando la leche con algún alimento sólido. La leche materna la consumen durante los primeros 3 meses.

- Madurez sexual. La hembra es sexualmente madura entre los 8 y los 20 meses, pudiendo pesar unos 35 Kgs.. La madurez sexual del macho se produce a los 10 meses, por término medio, en que ya adquiere la coloración de los adultos, momento en que el animal pesa de 25 a 30 Kgs..

- Alimentación. El jabalí es un omnívoro que se alimenta de todo cuanto encuentra. Puede comer hierbas, raíces, tubérculos, frutos y bellotas caídas, así como toda clase de vegetales, setas, trufas, lombrices, insectos, caracoles, reptiles, huevos, aves y roedores, sin desechar tampoco la carroña. La dieta puede variar mucho según la estación y las regiones.

- Hábitats. Se adapta a todo tipo de medios naturales, siempre que tengan una mínima cobertura y encuentre en ellos el agua, necesaria para su ecología. Se puede localizar desde el nivel del mar a la alta montaña. En la península ibérica alcanza su máxima densidad poblacional en el centro, Extremadura y sudoeste y norte de Andalucía.

- Huellas. Se marcan dos pezuñas principales de unos 5 cm. que se diferencian de las del ciervo por ser más afiladas y alargadas. Ocasionalmente, y como rasgo típico de la especie, aparecen marcadas, a unos 2 cm., unas pequeñas pezuñas secundarias, mucho menores y más abiertas que las principales.

- Excrementos: Negruzcos de 3 a 7 cm. de grosor, formados por una serie de glóbulos más o menos cohesionados de 5 – 10 cm. de longitud.

- Otros rastros: Muy característicos en la especie son los rastros dejados en árboles (rascaderos y afiladeros) y en el suelo (hozaderos, revolcaderos, bañas y camas). Todos ellos con unas marcadas funciones dentro de la etología del animal. Quizá sean los más desconocidos las marcas que efectúan los machos con los colmillos en los árboles, llamadas afiladeros, y que puede apreciarse en las siguientes imágenes. Se interpreta que no son afiladeros de los dientes, como se ha considerado popularmente, sino que se trata de marcas de aviso de los grandes machos, que intenta colocar lo más alto posible, para dejar constancia de su envergadura para o bien disuadir de su presencia en el territorio a otros machos competidores o atraer a las hembras.

- Dimorfismo sexual: El hocico de las hembras es más afilado y puntiagudo que en el macho. En las hembras no sobresalen los caninos, mientras que en el macho los caninos inferiores son curvados hacia atrás y de crecimiento continuo, se afilan al estar en contacto con los caninos superiores. A los dos años, los colmillos sobresalen de la boca del macho y a los cinco años, los colmillos se encorvan, pudiendo alcanzar los caninos inferiores, llamados navajas, los 20 cms. de longitud.


Detalle del hocico de una hembra adulta de unos 5 años de edad.



Detalle del hocico y de los dientes de un macho adulto de unos 3 años de edad.

Principales problemáticas: La inexistencia de depredadores naturales y el abandono de los poblamientos humanos de los montes, ha motivado que la especie haya proliferado en exceso, por lo que se hace necesario su control cinegético. Los daños en los cultivos y plantaciones, así como la incidencia en otras especie de fauna, que pueden verse seriamente amenazas en su supervivencia por la presencia de jabalíes, es otra de sus principales problemáticas. De hecho se ha constatado que donde abunda el jabalí disminuye la biodiversidad de modo preocupante, aun cuando puede representar un efecto beneficioso sobre el control de la población de roedores, insectos y lavas perjudiciales. La labor de enterramiento de semillas, así como la aireación de la tierra con sus hozadas, es otro aspecto beneficioso para la naturaleza de forma general.


LÉXICO DEL JABALÍ

Con la edad el jabalí va adquiriendo una serie de nombres muy característicos:

- - Jabato o rayón. Cría pequeña de corta edad en la que la capa tiene unas características rayas longitudinales. También puede llamarse cochastro al jabato pequeño o de leche, pero es palabra poco usual.

- - Bermejo. A los ejemplares jóvenes que, no siendo rayones, aún no han madurado y tampoco tiene el color de un adulto. Bermejo por su color rojo.

- - Escudero. Al macho joven que acompaña a un adulto.

- - Jabalina. La hembra adulta que ha sido ya madre.

- - Verraco. El macho adulto con ostensible capacidad reproductora.

                                                     Jabatos o rayones




Huella de jabalí sobre lodo, en la que se aprecia un gran desarrollo de las pezuñas secundarias (se trataba de un macho adulto de gran peso). Las pezuñas posteriores o secundarias no suelen estar alineadas con respecto a las anteriores, lo que permite diferenciar con seguridad a esta especie con respecto a otras especies de cuadrúpedos que también pueden dejar marcadas las pezuñas posteriores. No siempre aparecen marcadas las pezuñas posteriores, ni mantienen esta separación con respecto a las posteriores como puede apreciarse en la siguiente imagen.



Huella sobre arcilla encontrada junto a un terreno de cultivo en el que los jabalíes habían ocasionado importantes y ostensibles daños levantando el suelo en su característico hozado. Aunque las pezuñas posteriores están alineadas con respecto a las anteriores, la huella corresponde a un jabalí. Aunque podría confundirse con la del ciervo (Cervus elaphus) éste último deja una huella más redondeada, lo que permite diferenciar una y otra.

 




Huella sobre terreno arenoso con arcilla.


Detalle de la pezuña delantera

OTROS RASTROS:


Excrementos, poco después de ser depositados sobre hojas de sauce.

 

Prado hozado por jabalíes en la zona del Calar de Casa Heredia (2.100 metros), enero de 2004.



Baña o bañadero utilizado de forma habitual. Zona de Los Jarales, diciembre de 2003.



Detalle de un tronco de pino de la anterior imagen, donde se aprecia la corteza eliminada y la madera pulimentada por los continuos roces.


Rascadero con marcas de dientes de jabalí (popularmente llamadas afiladeros). Las coloca los machos, lo más elevado posible, para dejar constancia visual de su envergadura.


Detalle de las marcas producidas por los colmillos de un macho de jabalí en un pino.

Perdiz


FICHA TÉCNICA
Orden: Galliformes
Familia: Phasisnidae
Especie: Alectoris rufa
Longevidad: pueden vivir hasta 6 años.
Peso: 450 gramos aproximadamente.
Envergadura: con las alas abiertas pueden medir alrededor de 53 cm.
Longitud: 33 cm. aproximadamente.


DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

Es una gallinácea algo más robusta que una paloma. El pico y las patas son de color rojo (de ahí su nombre) y en la cabeza luce un anillo ocular rojo y una banda de color negro que va desde el cuello hasta la franja ocular. Su garganta es blanca y el pecho azulado. Su plumaje dorsal es de color pardo, presentando unos flancos de colores pardos, negros y grises, que le ayudan a camuflarse por el suelo. Los inmaduros tienen un color más apagado.
Su hábitat está asociado a zonas de escasa vegetación, zonas de monte bajo de tipo mediterráneo. Suele ubicarse cerca de zonas de cultivo. En la provincia de Granada “Se encuentra en una gran cantidad de biotopos, desde el piso termo al oromediterráneo; solo evita las vegas y algunas formaciones de pinos. No se observa clara diferencia por la orientación de las laderas que habita. Las máximas densidades relativas se alcanzan en el matorral-pastizal del piso mesomediterráneo” (Juan M. Pleguezuelos 1992).
La alimentación de la perdiz roja es variada, come hojas, brotes, bayas, semillas e incluso insectos. Es un ave muy bien adaptada a la falta de agua, que aguanta grandes periodos de tiempo sin beber con el solo líquido que le proporciona su alimentación. Con respecto a su alimentación natural, un estudio llevado a cabo por Vizen y Piñero (1977) en el sureste de Portugal y Extremadura indica que las semillas y frutos constituyen la mayor parte de su dieta (60%); raíces (15%), tallos y hojas (22%) completan la materia vegetal ingerida, en tanto la materia animal alcanza sólo el 3%. Lógicamente estas proporciones se modifican a lo largo del año, en función de la disponibilidad natural de alimentos. En pollos, Rueda (1986) determinó que el consumo de invertebrados es muy alto durante la primera semana edad y disminuye rápidamente (80,5; 68,9 y 50,9% para la 1ª, 2ª y 3ª semana, respectivamente), indicando mayores necesidades de proteína en los primeros días de vida.
El nido de la perdiz está ubicado generalmente en el suelo, cubierto de hojas y arbustos. La puesta tiene lugar de Abril a Junio y suelen poner de diez a diecisiete huevos. La incubación la realiza la hembra durante tres semanas, siendo los pollos nidífugos, es decir, que abandonarán el nido nada más nacer, pudiendo alimentarse por si mismos, aunque necesitarán la guía y protección de la hembra durante algún tiempo. Suele suceder que una hembra realiza dos puestas, en cuyo caso el macho colabora incubando el otro nido. El perdigón nace cubierto de un plumón de color terroso absolutamente mimético, a las 4 semanas es mudado pudiendo ya volar; las plumas definitivas las alcanzan a los 3 meses. Los machos presentan unos característicos espolones.
En la fase no reproductora se agrupan en bandas de 15 a 30 individuos, entre adultos y pollos del año; de 4 a 6 machos solteros o viudos; aunque también puede haber machos solitarios.
El vuelo de la perdiz es enérgico y rápido, suele permanecer en el suelo, hasta que al más mínimo peligro, sale batiendo las alas fuertemente y sin elevarse mucho del suelo, realizando un desplazamiento de unos cien metros buscado una zona más segura.
Su reclamo es muy característico. Sólo canta el macho; emitiendo un sonido repetitivo, como un chasquido “chac-chac-chaac” que se repite a intervalos. Al comenzar el invierno, los machos comienzan a emitir su reclamo con bastante frecuencia para atraer a las hembras y para delimitar su territorio.
La perdiz tiene entre otros enemigos naturales a las aves de presa; de ahí que se siempre que puede recurre al camuflaje de su plumaje para evitar ser detectada.


Conejo


FICHA TÉCNICA

Orden: Lagomorfos
Familia: Leporidos
Género: Oryctolagus
Especie: Oryctolagus cuniculus (Linnaeus, 1758)
Subespecies presentes: .Una sola especie en la Península Ibérica. Aun cuando otros estudios taxonómicos más recientes consideran la presencia de 2 subespecies: la Oryctolagus cuniculus algirus, con presencia limitada a Galicia, Portugal y la mitad del suroeste peninsular, y es de tamaño corporal algo más pequeño que la otra especie, la Oryctolagus cuniculus cuniculus, que ocupa el resto del territorio peninsular, subespecies de la que se considera proceden todas las razas de conejo doméstico. Longitud del cuerpo: entre 40 y 45 cm.
Longitud de la cola: de 4 a 6 cm. Longitud de las orejas: De 7,5 a 9 cm.
Alzada a la cruz: De 15 a 20 cm.
Peso: De 900 a 1.500 gramos. Status de la especie: Especie cinegética que no se encuentra amenazada, ni en peligro.


DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE
Popular mamífero de mediano tamaño, pelo suave y corto, orejas largas y rabo corto, es una especie fundamentalmente crepuscular y nocturna que constituye pieza clave en nuestra fauna y que hasta 1912 (J. W. Gridley) se incluía dentro de los roedores, por su similitud con los mismos, si bien a partir de esta fecha se incluyó taxonómicamente dentro del grupo de los lagomorfos, al ser evidentes las diferencias ente uno y otro orden: los roedores tienen un par de incisivos en la mandíbula superior que encajan perfectamente con el par correspondiente de la mandíbula inferior; mientras que los lagomorfos tienen más desarrollados los dientes de la mandíbula superior que no encajan con los de la inferior (de aquí que se llame a este tipo de dientes tan característicos de la especie como “dientes de conejo”).
El conejo es una especie muy antigua, de modo que por los estudios fósiles se ha podido determinar que antes de la última glaciación abundaban en una amplia zona de Europa, que incluía a países como Francia, Bélgica, Alemania o la isla de Gran Bretaña. El posterior enfriamiento del continente los fue desplazando hasta el sur, quedando acantonados en la Península Ibérica y Norte de África, de donde volvió a extenderse hasta el norte. En el S. III los romanos los llevaron a Italia, pero en el S. XVI todavía no existían en Alemania, aunque sí han sido citados en algunos conventos, como animales de corral de las comunidades religiosas. En la antigüedad España tenía fama como país de conejos, hasta el punto de que se considera que el nombre de Hispania, de origen fenicio y del que procede la palabra España, deriva del nombre de este animal. Cátulo, llamaba a esta península “Cuniculosa Celtiberia” y en las monedas hispanorromanas de Adriano el conejo figuraba como uno de los símbolos de Iberia (W.G. Foster, 1972). Otra cita histórica curiosa nos viene de la mano de Estrabón, el que refiere la introducción de Hurones en las islas Baleares, para combatir a los conejos que allí proliferaban, tras fracasar las mismas tropas romanas en su exterminio.
El conejo es una de las llamadas especies claves o esenciales de la cadena trófica de la fauna ibérica, de modo que se ha estimado que en mayor o menor medida dependen de él unas cuarenta especies, por lo que se ha considerado a este animal como una especie básica en el conjunto de las especies que integran la fauna del bosque mediterráneo, lo que supone que su desaparición o disminución puede afectar directa o indirectamente a las especies que dependen de él como alimento, tales como el grupo de los carnívoros, sin excepción, aves como las medianas y grandes rapaces diurnas y nocturnas o a reptiles como la culebra bastarda o la de herradura o el lagarto ocelado, además del jabalí y del erizo (Erinaceus europaeus).
Una de las características más importantes del conejo, es la de su extraordinaria fecundidad y capacidad para reproducirse. De modo que se ha calculado que la descendencia de una sola pareja, que no tenga interferencias negativas para su desarrollo, puede alcanzar la increíble cifra de 1.848 individuos (W. G. Foster, 1972). A los tres años de su introducción y debido a que el conejo no tenía en ese continente depredadores naturales, los descendientes de aquellos conejos eran ya 14.000.000 de individuos. Desde entonces su población fue en aumento y aun cuando se idearon todo tipo de métodos para combatirlo, incluida la introducción de zorros pero éstos, lejos de solventar el problema crearon una nueva problemática ecológica, al desentenderse de los ágiles y escurridizos conejos y por el contrario afanarse en otras especies más incautas como ocurrió con los marsupiales, que no estaban habituados a la presencia de depredadores, por lo que el efecto aún fue más nocivo y dañino. En estos momentos la población australiana de conejos se estima en unos 300 millones, con graves incidencias en el resto del ecosistema. Donde sí ha tenido la población de conejos una importante reducción ha sido en el viejo continente, siendo en el año 1952 cuando un medicó francés, el tristemente famoso Doctor Armand Delille, inoculó el virus de la mixomatosis a unos conejos que al parecer producían daños en sus viñedos, transmitiéndose el virus de unos ejemplares a otros por los mosquitos y las pulgas de los propios animales. La enfermedad que se creo es de tal virulencia que se extendió rápidamente por toda Europa, detectándose su presencia en el norte de España en el año 1953 y en el sur en el año 1959. Tal fue la mortalidad que ocasionó la mixomatosis que en algunas comarcas murieron entre el 95 y el 100 por ciento de la población de conejos (M. Delibes de Castro, 2001).

DATOS DE LA ESPECIE

Longevidad: Entre 3 y 4 años en libertad, mientras que en cautividad puede alcanzar de 6 a 8 años de vida.
Celo: Tiene lugar a lo largo de todo el año, aun cuando los periodos de celo se solapa con los períodos de máxima abundancia de alimento, de modo que la disponibilidad de comida es lo que va a condicionar más la reproducción del animal.
Gestación: La gestación dura de 28 a 33 días.
Época de parto: Son posibles de 5 a 7 partos al año, excepcionalmente hasta 11, siendo lo habitual 2 ó 4 camadas al año que se producen dentro de madrigueras, constituidas por túneles de hasta 40 metros de longitud, llamado vivar, que cuenta con varias bocas. Este vivar exclusivamente es ocupado por las hembras de mayor rango social, mientras que el resto de hembras de la colonia lo hacen en túneles más pequeños llamados gazaperas, de 1 a 4 metros de profundidad, que acaban en una cámara ciega. Tanto los vivar como las gazaperas son tapizadas con vegetación y pelo del conejo, amamantando a los gazapos tan solo durante unos 15 minutos al día, siempre por la noche. Tras amamantar a los conejos la madre abandona la madriguera y deja tapada la boca con tierra para proteger a los gazapos de los depredadores.
Parto: De 3 a 9 crías por camada, normalmente 4 ó 5, que pesan al nacer unos 40- 50 gramos y que nacen con los ojos cerrados, los que mantienen así hasta el décimo día.
Duración de la lactancia: Las crías son amantadas durante unos 25 ó 30 días exclusivamente con leche, pudiendo comenzar a digerir alimento sólido a los 20/21 días, en que son autosuficientes, abandonando la madriguera a los 35 ó 40 días, aunque permanecen en la zona de cría (filopatria) en un radio de 200 a 500 metros .
Madurez sexual: Alcanzan la madurez sexual entre los 4 y 7 meses. Antes cuanto mejor alimentado esté el conejo. Se considera que un conejo es adulto a partir de los 8 ó 9 meses, cuando pesa unos 900 gramos.
Alimentación: El conejo se alimenta básicamente de plantas herbáceas y gramíneas, raíces y bulbos, además de cortezas de plantas leñosas y frutos silvestres y de las huertas. Muy curiosa dentro de la etología del conejo es la producción por el animal de unos excrementos esféricos y húmedos recubiertos de mucus que son reingeridos, tomados directamente del mismo ano, sin masticar, ricos en vitamina B12 y microflora, necesarios para la digestión de la celulosa. La microflora intestinal no se transmite congénitamente y los jóvenes tienen que adquirirla ingiriendo excrementos de su madre, si no lo hacen mueren al poco tiempo, entre convulsiones (Castells y Mayo, 1993).
Hábitats: El conejo encuentra su óptimo en el monte y bosque mediterráneo, siendo una especie característica del mismo, aun cuando podemos localizarlo en una gran amplitud de hábitats que van desde las zonas semiáridas del sureste peninsular hasta la media montaña. Estando más o menos presentes en todo el territorio de España, incluidas sus islas, si bien la mayor densidad la alcanza en el cuadrante suroccidental, coincidiendo con la mayor presencia de carnívoros que se alimentan de él. Básico para su ecología es que la textura del terreno les permita excavar madrigueras. La presencia de agua no es condicionante de su presencia, al poder obtenerla de las plantas y hierbas que come.
Huellas: Aun cuando las patas cuentan con cinco dedos y uñas excavadoras, la abundante pilosidad que las cubre impide su marca nítida la que presenta no obstante un característico e inconfundible aspecto, que se aprecia en las imágenes se reproducen en las fotografías laterales de esta ficha. La huella de la pata posterior es ligeramente mayor que la del anterior; además, cuando apoya o marca el talón, lo hace para avisar a otros congéneres en situaciones de peligro, deja marcada una línea longitudinal. Aun cuando la huella de conejo puede confundirse con la de la liebre, el análisis en conjunto de uno y otro rastro, particularmente cuando van en carrera y la marca es sobre terreno blando o nieve, es fácil de diferenciar en cuanto que mientras que el conejo deja un curioso rastro en forma de Y la libre tiene forma de L (pueden verse imágenes comparativas).
Excrementos: Los excrementos de conejo tienen un característico e inconfundible aspecto esférico de 1 cm. de diámetro, siendo su color oscuro, aunque más o menos variable, dependiendo de los alimentos consumidos y va desde un color grisáceo hasta el negro, pasando por tonos marrones. Es de menor tamaño que la liebre. Muy característicos son los cagarruteros del conejo donde acumulan los excrementos de varios ejemplares de una misma colonia en grandes depósitos, que pueden alcanzar un tamaño considerable.
Otros rastros: Son muy variados y entre ellos podemos destacar los siguientes:

                   1. Al comer la hierba y ramas jóvenes, la cortan o siegan con los incisivos superiores, sin producir desgarros, mientras que las ramas aparecen desgajadas por la base nferior.
                    2. Al roer la corteza de los árboles, marca una mordedura profunda en sentido transversal al tronco.
                    3. Las madrigueras (vivar y gazaperas) del conejo son muy características. La liebre no las construye, en cuanto se encama entre la propia vegetación.
                    4. La excavaciones, que son pequeños movimientos de tierra de unos pocos centímetros de profundidad, sin finalidad aparente, son otro típico rastro del conejo silvestre o de monte.
Dimorfismo sexual: No apreciable por métodos normales a simple vista, sin contacto manual con el animal.
Enemigos naturales: Es pieza básica o clave para una gran variedad de animales de la fauna mediterránea que van desde el grupo de los carnívoros, sin excepción., a aves como las medianas y grandes rapaces diurnas y nocturnas o a reptiles como la culebra bastarda o la de herradura o el lagarto ocelado. Muy vulnerables a los depredadores son los gazapos.

HUELLAS

 

Huella sobre lodo. Han quedado marcados los pelos que cubren los dedos y plantas. Casas de D. Diego. Marzo-2004


Huella de conejo sobre nieve. Deja marcado un rastro en forma de Y, mientras que la de la liebre es en forma de L. Cortijo de Santaolalla. Enero-2004.


Huella de liebre sobre nieve. Deja marcado un rastro en forma de L, mientras que la de la conejo es en forma de Y. Calar de Casa Heredia. Enero-2004.

OTROS RASTROS:


Excrementos de conejo adulto en el característico cagarrutero, con excrementos de diferentes tipos. Su tamaño es ligeramente inferior a 1 cm. Cortijo de Santaolalla. Enero-2004



Excrementos de gazapo o conejo joven. Su tamaño es menor que los del adulto, aun cuando conservan la misma forma esférica. Cortijo de Sataolalla. Enero-2004

 


Excavadura de conejo. Se diferencia con la de tejón en que en ésta última pueden apreciarse los arañazos de las uñas del tejón en la tierra al efectuar la excavadura (apreciables en la imagen de la ficha del tejon), de notorio mayor tamaño en el tejón que en el conejo, por las grandes uñas que posee el tejón.


Entrada a un vivar de conejos.